Lo googleaste a las tres de la mañana con el cachorro llorando al lado. Un video te dijo que lo ignores. Un foro te dijo que lo abraces. Tu tía te dijo que le pegues con el diario. Alguien en un grupo te dijo que ya es tarde.
Entonces probaste las cinco cosas en cinco días, ninguna tuvo tiempo de funcionar, y ahora estás convencido de que el problema sos vos.
No lo sos. Un cachorro de dos, tres o cinco meses tiene el cerebro literalmente a medio hacer. No controla la vejiga más de unas pocas horas. Muerde porque le duelen las encías y porque es la única manera que conoce de tocar el mundo. Llora de noche porque nunca durmió solo en su vida.
Nada de eso se arregla con una técnica suelta. Se arregla con un sistema, sostenido, que le enseñe qué esperar de cada día.
El cachorro no te está desafiando. Te está pidiendo instrucciones.